Hay carreras que coronan a los reyes de la Formula 1. Hay adelantamientos, maniobras, que pasan a la historia de la Fórmula 1 y graban para siempre en la memoria de los aficionados el nombre de aquellos que las llevaron a cabo. Pero sólo un circuito es capaz de esto. Sólo un circuito puede discriminar a los buenos de los mejores, y entre estos últimos, elegir a aquellos que entrarán en el olimpo de los dioses de la F1. Ese circuito es el de Montecarlo. Los 3.340 metros que sólo son capaces de surcar con éxito los piratas más talentosos de este mar de la F1.
Fernando Alonso ha tenido que vivir estas dos semanas en una atmósfera donde se glorificaba al que hasta esta mañana era líder del mundial, su compañero Lewis Hamilton. Debe ser duro para un bicampeón del mundo observar como en cuestión de tres o cuatro carreras tus logros son tapados por el entorno que rodea a tu equipo y a tu compañero. Debe ser muy duro.
Pero gracias a Dios, la vida le da la posibilidad a los grandes de demostrar que lo son. Y la oportunidad que se le concedió a Fernando Alonso era -ni más ni menos- demostrar que era el mejor en el circuito donde los mejores (como Senna o Schumacher) han alcanzado su gloria: Mónaco.
Allí llegó el jueves, después de haber tenido que aguantar como Hamilton -que a pesar de ser líder del mundial, no conoce lo que es ganar un GP- exigía calificar con la misma gasolina que Fernando para poder luchar por la pole, porque Hamilton, hace tres días pensaba que era mejor que Fernando, ¡qué sentido del humor!
Tomó el coche Fernando y destrozó todos los registros en los entrenamientos libres. Por la mañana y por la tarde, mientras su compañero, en un intento de mantener la estela del asturiano y de justificar todas esas exigencias al equipo, iba al límite de sus posibilidades y acababa estrellando el coche en uno de los muros de protección del circuito. Fernado 1, Hamilton 0. Fernando comenzaba a ganar esa carrera, y de los Ferrari ni había noticias en Mónaco.
En la jornada del sábado, la clasificación, Fernando volvió a asestar otro golpe al ego de su compañero de escuderia: pole position para el español seguido de Lewis y de Massa. Raikkonen volvía a demostrar su peor lado, el de "manazas", al romper la dirección de su Ferrari.
Domingo. Ron Dennis que, a pesar de sus simpatías casi paternales con Hamilton, es un hombre de competición y de Formula 1, se olía el doblete de McLaren y le dio instrucciones a Hamilton de que no intentase adelantar a Fernando en la salida (hubiera sido trágico un golpe entre los dos McLaren en la salida) y sólo se preocupase de aguantar su estela y de despegarse lo más posible de Massa.
En las cinco o seis primeras vueltas cumplión con lo que se pedía. Pero descubrió a partir de entonces que lo de aumentar la distancia con un piloto como Massa iba a ser infinitamente más posible que lo de intentar aguantar la estela de un piloto como Magic Alonso.
El asturiano dominó de principio a fin la carrera más glamurosa, difícil y técnica del mundial. Mantuvo ventajas con su compañero de equipo de hasta diez segundos que solo los doblados consigueron hacer bajar, dobló incluso al cuarto clasificado y dio muestras de una forma sutil y sublime de conducción que sólo Michael Schumacher ha sabido hacer en los últimos años.
Victoria. Victoria para el mejor, donde los mejores han ganado. Ganó el año pasado con Renault y ha ganado este año con McLaren. Se ha llevado además la pole y la vuelta rápida, y ha recuperado el liderato del mundial.
Lewis ha recibido una cura de humildad. El inglés es un gran piloto que tiene el honor de ser ya el mejor debutante de la historia de la F1, que de cinco carreras ha acabado en el cajón en las cinco. Pero un piloto que debe a aprender a respetar a un bicampeón del mundo, sobretodo cuando ese campeón es, a día de hoy, mejor que él.
Y en cuanto a Fernando, decir que va camino de igualar a su admirado Ayrton Senna, en número de mundiales y en número de GPs de Mónaco conseguidos, aunque aún es pronto.
Si hace quince días en Barcelona hablábamos de la carrera que perdió Fernando, hoy, en Mónaco, debemos hablar de la carrera que ha ganado Magic, Magic Alonso.
domingo, 27 de mayo de 2007
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